1) Juan Villoro dice que es el ornitorrinco de la prosa: un animal que parece hecho con partes de otros animales. No sé si es el género más rico, pero seguro que tiene un poco de todo. Y las ensaladas siempre son ricas.
2) Creo que es un vicio y es flojera. Los marginales están más expuestos: su vida privada está a flor de piel. Los ricos ponen más barreras entre los periodistas y sus existencias. Yo trato de no escribir sobre marginalidad. Me interesa, sí, lo popular, que es algo muy distinto. Lo popular es rico: verlo como algo marginal -gris, terrible, opaco- también es flojera.
3) Creo que hay que combinar las dos cosas. La nueva revista Anfibia es un ejemplo: académicos y cronistas trabajando sobre un mismo tema y un mismo texto. En mi caso particular, al final de la investigación de Sangre Salada, fui a la feria La Salada con un sociólogo. Después de tres años de estar dando vueltas por la feria, esa visita fue clave para descubrir muchas cosas. Me pregunté por qué no lo había invitado antes.
4) Creo que hay necesidad de formas nuevas de contar historias, y que la crónica -si bien no es nueva- es novedosa para muchos lectores y escritores. Cuando un texto es bueno, tarde o temprano encuentra lectores. Eso es lo maravilloso de la red.
5) La crónica hace que lo real se vuelva literatura. Allí es donde reside todo su poder.